El lápiz mágico

Tenía seis años, y no podía avanzar con la tarea de Matemática que me habían dejado en el colegio. Ya era noche, y sentía que el lápiz no avanzaba en el papel y que los números no se deslizaban con la facilidad que esperaba…. Se acumulaban en mi cabeza los problemas aritméticos, y tenía unas ganas tremendas de romper el block, el cuaderno y el libro…. Y no me quedó más remedio que llorar de rabia y de impotencia.

Mi abuelito Carlos oye mi llanto antimatemático, y como adivinando mi situación, me mira y revisa mi tarea, y sin darme pautas de cálculo, me ofrece cambiar de lápiz. Yo dudé, porque mi lápiz era nuevo, y el que me estaba dando era chiquito y viejo, y además, no estaba tajado…. Se quedó en silencio un buen rato, y entendí que no iba a emitir palabra alguna mientras no tomaba su lápiz histórico….. Bah!.... le daré el gusto…. Tomé su lápiz y comencé a garabatear la solución de los problemas en el block, y sentí que se deslizaba armónicamente en el papel, y uno a uno los ejercicios se iban resolviendo… y sorprendido comprendí que su lápiz era especial…… Mi abuelito me dijo que era mágico.

Terminé la tarea de Matemática…. Y me quedé más tiempo resolviendo otros problemas de futuros capítulos, aprovechando el software maravilloso de aquel lapicito añejo…..

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