Santa Marta: vacaciones, un caballo y mantenimiento correctivo
Hay vacaciones que uno recuerda por las playas, los paisajes, la comida, el hotel o las fotografías que después publica para que los demás sepan que uno estuvo allí. Y hay otras que uno recuerda porque casi pierde el vuelo, termina viajando por carretera, se cae de un caballo, acaba en una clínica y regresa a Lima para que le reparen el hombro. Las mías fueron de las segundas. Mi esposa Miriam y yo viajamos a Santa Marta, Colombia, con una idea bastante sencilla: descansar, conocer, comer rico y pasar unos días juntos frente al mar. Lo que no sabíamos era que el viaje iba a convertirse en una especie de curso intensivo de contingencias, improvisación y mantenimiento correctivo. Nuestro vuelo hacía escala en Panamá y, cuando ya nos acercábamos al aeropuerto, el capitán anunció que no recibíamos autorización para aterrizar porque había demasiado tráfico aéreo. Así que comenzamos a dar vueltas. Una, dos, tres... y algunas más. Yo miraba por la ventana pensando que, por lo menos, est...


