Tequi
Érase una vez, en 1993, una pareja que todavía no se había casado y que no imaginaba que un pequeño oso de peluche terminaría convirtiéndose en parte de su historia. Miriam y yo habíamos ido al Correo Central de Lima a recoger un sobre que yo había enviado desde Moyobamba. Por alguna razón, no había llegado a su dirección y tuvimos que ir a buscarlo. Al salir del correo, mientras caminábamos, Miriam lo vio. Estaba colgado en un puesto ambulante. Era un osito blanco y negro, bien peludito. Para ella fue amor a primera vista. En aquella época, Miriam me decía «oso» porque yo también era peludito. Así que aquel pequeño personaje le recordó a mí. No sé qué pasó exactamente por su cabeza cuando lo vio, pero sí sé que le gustó de inmediato. Yo le puse Tequi, que significaba «te quiero», y se lo compré. Miriam se fue feliz con su adorable peluche. Así empezó la historia de Tequi. Meses después, Miriam y yo nos casamos. Alquilamos un departamento y empezamos nuestra vida de casados, con ...





