Uno de los chistes de mi viejo

Mi viejo era un excelente contador de chistes y anécdotas graciosas…

En cierta ocasión nos contó algo insólito para él, que le sucedió en la ciudad de Tarma (ciudad de las flores)….El ocupaba el cargo de Superintendente de Mantenimiento Mecánico en Cemento Andino, empresa que apoyaba bastante a esta comunidad, hasta le brindaba energía eléctrica generada por la central eléctrica de la planta….Un 28 de noviembre Tarma festejaba su aniversario en una plaza y habían cientos de personas paradas... y Cemento Andino había donado algunas cositas y le pidieron a mi viejo que contara un chiste, pero él ya estaba algo sazonadazo con tanta chela, pero igual, decidió a contar su mejor chiste cogiendo el micrófono …. :

“….ciudadanos, paisanos, les contaré un pequeño chiste para animar la tarde…hic…había una vez unas tortuguitas que se querían sentar en la concha de su papá, y éste no quería, pero las tortuguitas insistían….y el papá tortuga no quería….y las tortuguitas seguían pidiéndole sentarse en su concha….el papá tortuga las mira fijamente y les dice: vayan a sentarse a la concha de su madre….”

...En ese momento nadie se rio….hubo un silencio intenso…a mi viejo se le pasó la borrachera, y a los demás ingenieros también….tuvieron que huir despacito de la plaza para que los comuneros no los linchen….

 

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